EE. UU.: Los productores de arándanos han tenido un año revuelto

by Comité de Arándanos

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Este año ha sido como una montaña rusa para los productores de arándanos de los Estados Unidos. El tiempo ha sido el principal responsable en las distintas regiones en lo que a producción se refiere; en unas zonas se han cosechado menos volúmenes de lo esperado, mientras que otras han tenido una mejor temporada.
Heladas en el sureste
Todo comenzó en febrero y marzo, cuando los estados del sureste, como Carolina del Norte, Georgia y Florida, experimentaron unas dañinas heladas que provocaron pérdidas significativas de cultivos, en particular de las variedades Rabbit Eye. Este hecho se tradujo en un aumento de los precios del mercado y los productores del Pacífico Noroeste vieron crecer con fuerza la demanda de sus arándanos, pues los clientes iban a echar en falta el producto del sureste.
La escasez afecta a la demanda en el Pacífico Noroeste
Los agricultores del Pacífico Noroeste se estaban preparando para un gran año cuando la primavera llegó con unas condiciones variadas. Michael McMillan, de Bridges Organic Produce, con base en Portland, Oregón, comparte sus observaciones sobre el mercado del arándano ecológico: “Ha sido un año muy poco común. Comenzamos con heladas en Georgia y Florida. Después, al final de la campaña de California, los precios empezaron a subir cuando repuntaba la demanda de arándanos”. Y añade: “Debido a la enorme falta de producto del sureste, los clientes no pudieron completar sus inventarios y, en consecuencia, se volvieron hacia el Pacífico Noroeste para completar su oferta”.
El frío y la lluvia retrasan la maduración de la variedad Duke
McMillan señala que el Pacífico Noroeste estaba teniendo un año de abundancia hasta que las condiciones meteorológicas, una vez más, truncaron las expectativas. “Gran parte de lo que cultivamos es de la variedad Duke, un fruto muy temprano. Es posible que tuvieran tener también los problemas de polinización, y tampoco ayudó que la primavera fuese fresca y lluviosa. Como resultado, la fruta maduró despacio y tuvo un calibre y un peso mucho menores”. McMillan explica que las estimaciones habían fijado la producción por encima de lo que al final se cosechó. “Cosechamos en torno a un 20-25% menos de lo que se había predicho al inicio de la temporada”.
Paul Norris, de Norris Blueberry Farm, cerca de Roseburg, Oregón, ha experimentado similares problemas. “Tuvimos una primavera fresca y lluviosa. Nuestro cultivo temprano de Duke se ha reducido alrededor de un 30% este año”, apunta.
Condiciones favorables para los productores del Washington central
No todo son malas noticias para los productores del Pacífico Noroeste. Rainier Fruit Company, sita en el valle de Yakima, en Washington central, está teniendo un año mejor que el pasado. “Las temperaturas frescas han propiciado un vigor de la planta estupendo y ha producido una buena cosecha de bayas crujientes”, asegura Blake Belknap, de Rainier. “Creo que nuestra producción será un 10% más alta que el año pasado, gracias también a las nuevas plantaciones que están entrando en producción y al aumento de la productividad”.
Fuente: Fresh Plaza

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